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Qué es un consentimiento válido según la nueva ley de datos

El checkbox premarcado que dice «acepto los términos» no sirve, y probablemente es lo que tienes en tus formularios. Así se ve un consentimiento que aguanta una fiscalización.

Matías Guiñez Gebhardt 04 de Septiembre de 2026 3 min de lectura
Formulario digital en la pantalla de un notebook

Casi todos los formularios de contacto en Chile tienen la misma línea abajo: una casilla, a veces ya marcada, que dice "acepto los términos y condiciones y la política de privacidad". Durante años eso bastó. Desde diciembre no basta, y lo interesante es que tampoco bastaba antes: simplemente nadie revisaba.

La idea en simple

  • El consentimiento tiene que ser libre, informado, específico e inequívoco.
  • Una casilla premarcada no es consentimiento, porque la persona no hizo nada.
  • Un solo "acepto" para varias finalidades distintas tampoco sirve.
  • Hay que poder demostrar quién aceptó, qué y cuándo.

Las cuatro condiciones

Libre. La persona tiene que poder decir que no sin quedarse sin el servicio. Si obligas a aceptar publicidad para poder descargar un documento, ese consentimiento está viciado: no fue una elección.

Informado. Antes de aceptar, la persona debe saber qué datos entrega, para qué se van a usar y quién los va a tratar. Un enlace a un documento de cuatro mil palabras no cumple bien esta condición; el resumen tiene que estar a la vista.

Específico. Una finalidad, un consentimiento. Responder una cotización y recibir newsletter son cosas distintas y necesitan aceptaciones distintas. Este es el punto que más incumple el formulario chileno promedio.

Inequívoco. Tiene que haber una acción positiva de la persona. Marcar una casilla vacía es acción; que venga marcada de fábrica no lo es. El silencio no es un sí.

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Lo que casi nadie tiene: la prueba

Supongamos que tu formulario cumple las cuatro condiciones. Llega un reclamo y te piden acreditar que esa persona consintió. ¿Con qué respondes?

Acá se cae la enorme mayoría. El formulario pidió el consentimiento, la persona lo dio, y esa información no quedó guardada en ninguna parte. En el CRM entró el nombre, el correo y el teléfono. El consentimiento se evaporó en el camino.

Un registro que sirve guarda, junto al contacto:

  • La fecha y hora exacta.
  • El texto específico que la persona aceptó, en la versión vigente ese día.
  • El origen: qué formulario, en qué página.
  • Si después revocó, cuándo lo hizo.

Ese último punto importa más de lo que parece. Si alguien se desuscribió hace ocho meses y sigue recibiendo tus correos, tienes un problema que es fácil de probar en tu contra.

Los tres errores más comunes

La casilla premarcada. Sigue siendo el más frecuente. Se arregla en cinco minutos y casi nadie lo hace.

El consentimiento paquete. Un solo "acepto" que cubre responder la consulta, mandar publicidad, compartir con terceros y guardar para siempre. Separa las finalidades: además de cumplir la ley, vas a saber qué contactos realmente quieren recibirte.

El consentimiento que no viaja. El formulario lo captura pero el dato no llega al CRM. Es un problema técnico de integración, no legal, y por eso suele quedar sin dueño: el abogado supone que está resuelto y el equipo de sistemas no sabe que había que resolverlo. Es exactamente la razón por la que trabajamos estos proyectos junto a Salinas Whittaker Abogados en vez de por separado: el texto y la implementación se definen en la misma mesa.

Y la base que ya tienes

La pregunta incómoda: ¿qué pasa con los contactos que reuniste antes, sin nada de esto? No se vuelven válidos solos. Tienes tres caminos, y normalmente hay que usar los tres según el segmento: identificar los que sí tienen respaldo documentado, hacer una campaña de re-consentimiento con los que valen la pena, y depurar el resto.

Duele borrar contactos. Duele menos que seguir contactando gente que nunca te autorizó, una vez que existe dónde reclamarlo.

Vale la pena decir algo que a veces se pierde en esta conversación: pedir consentimiento bien hecho no te deja sin datos. Te deja con los datos que puedes usar, que es distinto y bastante más útil.

Si quieres revisar cómo están tus formularios hoy, partimos justamente por ahí.

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Leer no arregla nada por sí solo. Si algo de esto se parece a lo tuyo, son 45 minutos sin costo y sales con el problema nombrado — aunque después no trabajemos juntos.

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