Probamos el sitio de un cliente desde un celular con conexión móvil normal, no con wifi de oficina. Tardó 6,4 segundos en mostrar algo utilizable.
Su equipo nunca lo había notado, porque todos lo abrían desde el computador de la oficina, con fibra óptica y con el sitio ya guardado en la memoria del navegador. Para ellos cargaba al instante.
Para el cliente que llegaba desde un aviso, en la calle, con señal irregular, era una pantalla en blanco de seis segundos. La mayoría no espera.
La idea en simple
- Una parte grande de tus visitas llega por celular, muchas veces con mala señal.
- Si la página demora más de tres segundos, cerca de la mitad se va antes de ver nada.
- Esa gente ya la pagaste: si venía de publicidad, pagaste el clic igual.
- Google también lo mide y lo considera para decidir a quién muestra primero.
Por qué tu sitio se siente rápido y no lo es
Tres razones, siempre las mismas:
Lo pruebas en las mejores condiciones. Computador, buena conexión, sitio ya visitado antes. Tu cliente lo abre por primera vez, en el celular, saliendo del metro.
Las imágenes pesan de más. La causa número uno. Fotos de 4 MB subidas tal como salieron de la cámara, que en pantalla se ven de 400 píxeles. El navegador igual tiene que descargarlas completas.
Se acumularon complementos. Cada plugin, cada chat, cada píxel de medición, cada tipografía externa suma. Ninguno pesa mucho por sí solo; quince juntos sí.
Qué revisar hoy, sin ser técnico
Mídelo bien. Usa PageSpeed Insights de Google, gratis. Pon tu dirección y mira solo la pestaña de celular. La de escritorio casi siempre sale bien y no es donde están tus clientes.
Fíjate en un número: cuánto tarda en aparecer el contenido principal. Bajo 2,5 segundos está bien. Sobre 4 hay que actuar.
Haz la prueba de la calle. Sal de la oficina, desconecta el wifi y abre tu sitio con datos móviles. Esa es la experiencia real de buena parte de tus visitas.
Revisa el peso de tus imágenes. Si las fotos de tu sitio pesan más de 300 KB cada una, ahí está la mayor parte del problema. Comprimirlas suele ser el arreglo más rápido y barato que existe.
El orden de los arreglos, de mayor a menor retorno
1. Comprimir imágenes. Casi siempre resuelve entre la mitad y dos tercios del problema. Existen herramientas gratuitas y complementos que lo hacen automáticamente al subir.
2. Sacar lo que no se usa. Ese chat que instalaron y nadie contesta, la herramienta de medición que se dejó de revisar, la galería que quedó de un rediseño anterior. Cada uno que sale se nota.
3. Activar caché. Que el sitio guarde una versión lista en vez de armarla de nuevo con cada visita. Es configuración, no desarrollo.
4. Revisar el hosting. Si después de lo anterior sigue lento, puede que el servidor esté sobrevendido. Un plan compartido muy barato se traduce en respuestas lentas en las horas de mayor tráfico, justo cuando llegan tus visitas.
El costo de no hacerlo
Hagamos la cuenta con números redondos. Si inviertes un millón de pesos al mes en publicidad y te llegan 2.000 visitas, cada visita te costó 500 pesos. Si el 45% se va antes de que cargue la página, botaste 450 mil pesos. Todos los meses.
No es un problema técnico. Es medio presupuesto de marketing yéndose en la sala de espera.
Y hay un efecto de arrastre: cuando mucha gente entra y se devuelve de inmediato, Google interpreta que tu página no resuelve lo que buscaban y te muestra menos. Se pierde tráfico pagado y orgánico al mismo tiempo.
La buena noticia
De todas las cosas que se pueden mejorar en un sitio, esta es la que tiene mejor relación entre esfuerzo y resultado. No requiere rediseñar nada, ni cambiar el mensaje, ni discutir con nadie sobre colores.
Comprimir imágenes y sacar tres complementos que nadie usa suele bajar un sitio de seis segundos a menos de tres en una tarde de trabajo.
Puedes medir tu sitio ahora mismo con nuestra herramienta gratuita de velocidad. Si el resultado te preocupa, escríbenos y lo revisamos.